Viernes 11 de junio de 2026. Si gestionas una empresa en España o trabajas en el ecosistema corporativo como mando intermedio es probable que las siglas EINF – Estado de Información No Financiera – te suenen e incluso que te resulten familiares. Con la aprobación de la Ley 11/2018 de información no financiera y diversidad (1) se establecieron las pautas a seguir para realizar la divulgación de la información no financiera o relacionada con la responsabilidad social corporativa. Se contribuye con ella a medir, supervisar y gestionar el rendimiento de las empresas y su impacto en la sociedad. Con esta normativa se ha querido también impulsar una economía sostenible que combine rentabilidad a largo plazo con responsabilidad social y protección del medio ambiente. Esta ley afectaba a la sociedad civil, a los consejos de administración, a las entidades inversoras y a los consumidores/as esencialmente.
Desde esta normativa, numerosas empresas españolas comenzaron a confeccionar un informe anual donde contaban sus avances en igualdad, medio ambiente, derechos humanos y más. Algunas organizaciones abordaron este tema como un trámite. Redactar una memoria atractiva, maquetar un pdf impecable visualmente, pasarlo por Registro Mercantil y subirlo a la web corporativa.
Este modelo empieza a estar obsoleto.
La llegada de la CSRD – Corporate Sustainability Reporting Directive (2) – y el despliegue de las nuevas NEIS – Normas Europeas de Información sobre Sostenibilidad (3) – cambian las reglas del juego.
Evoluciona el cómo se mide, se estructura y se entrega la información de sostenibilidad.

Imagen – Esquemas de los 3 cambios clave con CSRD/NEIS. Fte.: El Ojo Sostenible. Imagen generada con IA.
Los tres cambios estructurales esenciales que van a transformar los informes corporativos en España
Del pdf al código XHTML indexado
Hasta ahora, el formato estrella del Estado de Información no Financiera era un pdf en forma de memoria de sostenibilidad. Un documento estático, en ocasiones, diseñado con criterios de marketing, donde los datos clave quedaban en muchas ocasiones diluidos entre decenas de páginas de texto narrativo.
Con la CSRD, la Unión Europea introduce la obligatoriedad de presentar el informe en formato XHTML.
El informe de sostenibilidad pasará de ser un documento para imprimir o leer en pantalla a ser una base de datos digital e interactiva. Cada dato material que una empresa publique – por ejemplo: brecha salarial, toneladas de CO2 eq – quedará integrado en un etiquetado digital invisible.
Esa etiqueta funciona como un código de barras informático. Las administraciones públicas encargadas de la regulación, los bancos y los grandes fondos de inversión ya no leerán el informe a mano. Usarán algoritmos e Inteligencia Artificial para rastrear el código XHTML, extraer datos en segundos y compararte directamente con tus competidores en todo el continente. La transparencia deja de ser opcional y pasa a ser automatizable.
Integración en las cuentas anuales
Con la normativa de 2018, muchas empresas desarrollaban sus Estados de Información No Financiera como documento independiente que se aprobaba de forma paralela a las Cuentas Anuales.
Con el nuevo marco regulatorio, esto cambia. La información de sostenibilidad deberá estar integrada obligatoriamente en una sección específica dentro del Informe de Gestión de la compañía que acompaña a las Cuentas Anuales.
La sostenibilidad se eleva al mismo nivel de seriedad y responsabilidad que el balance financiero y la cuenta de pérdidas y ganancias. Los administradores de la sociedad responden con el mismo grado de exigencia legal por un dato erróneo de emisiones que por un dato erróneo de facturación.
Un idioma unificado: las NEIS
Uno de los problemas del EINF era lo heterogéneo. Una empresa usaba el marco internacional GRI, otra aplicaba criterios propios, otra mezclaba metodologías y/o referenciales. El resultado era que el mercado estaba saturado de informes que no eran comparables entre sí.
La Unión Europea corta esto con las NEIS (ESRS por sus siglas en inglés). Son un conjunto de estándares obligatorios e idénticos para todas las empresas de la UE. Se dividen en dos bloques:
- Normas transversales (NEIS 1 y NEIS2): establecen cómo conceptualizar el informe, las bases de gobernanza y la obligación de realizar un análisis riguroso de Doble Materialidad. De esto, hablaremos en próximas entradas.
- Normas temáticas (E, S, G): 10 normas específicas que cubren desde cambio climático (E1), trabajadores de la cadena de valor (S2), conducta empresarial (G1), etc.
Si el análisis de doble materialidad demuestra que un tema es relevante para tu actividad, tu empresa está obligada a reportar baja la NEIS correspondiente con precisión.
Respecto al enfoque temporal, el EINF es retrospectivo. Se cuenta qué se ha hecho el año pasado. El nuevo marco CSRD/NEIS es prospectivo; planes de transición, objetivos a 2030/2050.
Qué debe hacer una empresa ante este escenario
La transición del EINF a la CSRD requiere una revisión profunda de la estructura empresarial. No se trata de rellenar tablas a finales de año sino de diseñar sistemas de control interno que permitan capturar datos de sostenibilidad con el mismo rigor que los datos financieros.
Si tu empresa se encuentra en el calendario de adopción o si eres una pyme que empieza a recibir cuestionarios de sus grandes clientes debido al “efecto cascada” de esta ley, el primer paso a realizar es un Análisis de Brechas – Gap Analysis – y un Estudio de Doble Materialidad para saber exactamente qué datos tienes, cuáles te faltan y cómo construir un modelo de reporting blindado ante los auditores.
Ya no valen los discursos verdes; ahora se exigen datos etiquetados, auditables y comparables.
¿Quieres evaluar si tu empresa está preparada para el cambio? Desde El Ojo Sostenible, te ayudamos en esta transición. Escríbenos a contacto@elojosostenible.com
Lo escribe: PAZ HERNÁNDEZ PACHECO
